La estrategia de 'Sound of Freedom' que puede explicar su fenómeno de taquilla

DAVID FERNANDO RAUDALES
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 Recorte del póster de 'Sound of Freedom' con Jim Caviezel (Foto: Angel Studios)

Recorte del póster de 'Sound of Freedom' con Jim Caviezel (Foto: Angel Studios)

Sound of Freedom se ha convertido en un fenómeno en la taquilla de Estados Unidos. La película protagonizada por Jim Caviezel, que gira en torno a la trata infantil y está distribuida por una compañía especializada en cine católico, llegó a los cines a la vez que grandes títulos como Indiana Jones y el dial del destino y ha demostrado tener incluso más fuerza que el arqueólogo de Harrison Ford. Las cifras hablan por sí solas: tras debutar con una recaudación de $14 millones, no ha dejaro de crecer, manteniéndose en las primeras posiciones de la taquilla con cifras muy estimables, como los $27 millones que ha obtenido en su tercer fin de semana tras un crecimiento del 37,2% respecto a la semana anterior. En total, lleva 84,5 millones de dólares recaudados cuando se hizo con un presupuesto estimado en millones (Screen Rant).

La película comenzó a acaparar titulares desde que se conocieron los primeros datos. Era como si Hollywood y los medios especializados no dieran crédito ante el avance millonario de una película que estaba disponible en cientos de cines menos que Indiana Jones. Sus datos millonarios hicieron tanto ruido que la curiosidad entre el público se despertó enseguida.

Sin embargo, sus datos no deberían sorprendernos tanto puesto que el público católico, quien aparentemente es el target que se ha acercado a ver la película en sus comienzos en salas, siempre responde favorablemente a propuestas producidas con tendencia religiosa. Por ejemplo, la serie The Chosen, una producción sobre la vida de Jesucristo financiada por crowdfunding y distribuida en cines por los mismos responsables que Sound of Freedom, obtuvo unos estimables 14,6 millones de dólares al estrenar los primeros episodios de su tercera temporada en salas. Algo inimaginable para cualquier otro producto televisivo. Y si bien es cierto que la película de Jim Caviezel no trata sobre la fe cristiana, el tema ha estado presente en la promoción del filme a través de figuras que difunden su devoción como el propio Caviezel, Mel Gibson, Eduardo Verástegui o la propia distribuidora del filme.

Aún así, los 84,5 millones de dólares que lleva en Estados Unidos siguen siendo un logro al alcance de pocas películas, sobre todo valorando que el final de su carrera comercial apunta por encima de blockbusteres de grandes estudios como Flash. Sin embargo, este éxito se podría tomar con pinzas. Y les explico por qué.

Detrás de Sound of Freedom existen estrategias que podrían hacernos cuestionar si los datos de taquilla van de la mano con el interés masivo del público. Les hablo de una acción de marketing que sus responsables, la productora Angel Studios, han usado para atraer al máximo número posible de espectadores a las salas sin que estos tengan que pagar dinero de su bolsillo.

Si entramos en la web de Angel Studios, podemos ver que el estudio ofrece boletos gratuitos para ver este drama en cines. Lo hace a través de una estrategia denominada “Pay It Forward”, que permite que los espectadores que lo deseen inviertan en comprar entradas para que otras personas sin poder adquisitivo puedan disfrutar de Sound of Freedom. Es decir, que particulares, empresas o asociaciones tienen la opción de comprar entradas adicionales (individuales o grupales) que donan a todo aquel que quiera reclamarlas desde el portal de la productora.

Según detallan medios como IndieWirede los $14,2 millones que Sound of Freedom obtuvo en su primer fin de semana, $2,6 millones provinieron de personas que invirtieron a través de Pay It Forward.

Desde entonces, esas cifras han ido en aumento, puesto que, pese a marcar un objetivo inicial de 2 millones de entradas compradas por este sistema, la web de Angel Studios publica que ya son más de 7 millones las que han sido adquiridas. Sin dudas, se trata de un sistema que produce muchas preguntas porque, a priori, permite inflar los datos de taquilla a través del bolsillo de la comunidad católica que apoya estos proyectos y que, habtualmente, realiza donaciones para apoyar sus causas de fe. Y sin que los datos se traduzcan en éxito en cantidad de espectadores.

Además, surge otra pregunta. De esas más de 7 millones de entradas compradas por Pay it Foward, ¿cuántas podrían haber sido compradas por agentes externos a los que les interesa el éxito de la película? De hecho, el espectador podría sacar un boleto, no presentarse en la sala y el dinero de su ticket se contabilizaría igual para la taquilla, lo que permite cierta picaresca. No obstante, cuando hablamos de un título que lleva más de 85 millones de dólares recaudados, muchos otros factores han tenido que entrar en juego para alcanzar tales cifras. De hecho, podríamos hablar de que la estrategia del Pay It Forward ha sido un potenciador de recaudación y de interés para la película de Jim Caviezel, que con el paso de las semanas no parado de dar que hablar en la conversación social e impulsado polémicas.

 

Echando un vistazo en redes, es notorio que desde su estreno han aumentado vídeos y publicaciones hablando de supuestos boicots y conspiraciones para impedir que Sound of Freedom llegue al público. Se habla de cines negándose a exhibir la película, de proyecciones en malas condiciones, de sustancias sospechosas en las bebidas de los espectadores, de que se intenta prohibir su distribución e incluso Donald Trump entró al juego promocionándola. Todos ellos con miles de respuestas y “me gusta”, obligando incluso al CEO de AMC Theaters a pronunciarse. A esto habría que sumarle las afirmaciones del productor Eduardo Verástegui, que además de alimentar las teorías de boicot, también habló del rechazo al proyecto de estudios como Disney, que tras cerrar un acuerdo de distribución en 2018 con 20th Century Fox acabó en el limbo tras su compra por la compañía del ratón, asegurando que ni Netflix, Lionsgate u otros servicios quisieron adquirirla (lo explicó en un directo, Fuente: RPP)

Al final, el ruido, por polémico y cuestionable que sea, se convierte en interés. Y si le sumamos la siempre buena asistencia de su público potencial y los ingresos del Pay It Forward, podríamos tener la explicación al fenómeno en el que se ha convertido Sound of Freedom. Eso sí, es difícil no pensar en lo controvertido que es todo esto, que da para un extenso debate y análisis con muchos puntos de vista.